Hoy no tengo nada k contar asi k aki os dejo una pequeña historia
La vida nos convierte a veces en un ángel con alas negras, negras de dolor, abrigándonos en un llanto eterno que nos priva de la felicidad.
Caminando, perdida, me encontré con un árbol frondoso, el más hermoso que jamás ví, y solo su roce fue suficiente para curar cada una de mis heridas. Sus raíces se entrelazaron a las podridas haciéndolas renacer, y una gran y enorme sonrisa acabó con cada uno de los puñales de los que la sangre había surgido a borbotones...casi por arte de magia.
Pero la magia siempre tiene un doble fondo, mal que me pese, y ese árbol olvidó curar sus propias heridas. Así, hoy me encuentro en un punto donde no puedo mover piezas, paralizada por el miedo a perder a alguién que jamás me perteneció, pues era de otra y no mio. Y en tardes frías como esta, sigue llorando su ausencia, eclipsándome, haciendo de cada una de las cosas que le ofrezco un dulce insípido, incapaz de consolarlo...
Y su tristeza es contagiosa, pues me convierte en un cero a la izquierda. A cada instante, segundo tras segundo, no dejo de preguntarme si sólo fui su pañuelo de lágrimas, un intento de consuelo que no dió resultado,o dios sabe qué, pero cada respuesta no es sino una forma de hurgar más en la herida...Y vuelvo a odiar el amor, duele.....y no puedo soportar este papel de segundo plato, no otra vez....
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